Ana y su hermana querían sorprender a su padre por su cumpleaños con una tarta que representara su mayor afición, la caza de la perdiz.
Vi una foto de Miguel unos segundos y sabía que iba con pantalón de pana marrón y una gorra verde. Así que con esos detalles me puse a pensar en cómo la iba a hacer, y al final quedó así.
La hermana de Ana es alérgica al chocolate y las avellanas, así que al final hice un bizcocho de buttermilk y vainilla (pinchad aquí) bañado en almíbar de ron y relleno de crema suiza, que hice a mi manera. Os cuento. Hice crema pastelera en el microondas, como explico aquí, pero en lugar de naranja puse esencia de vainilla. Puse en un cazo al fuego 400 ml de nata de la que sirve para montar y cuando empezó a humear le añadí 150 g de nubes, y fui removiendo con el fuego bajo hasta que éstas se fundieron totalmente. Después las dejé enfriar y las metí en el frigorífico durante varias horas. Lo saqué y lo batí con varillas y después añadí la crema pastelera (también fría) y seguí batiendo.
Le puse las nubes para conseguir una nata más dura y que aguantara el peso. Estaba muy buena y seguro que la volveré a hacer.
La decoración es de fondant de miel (aquí) teñido con colorante comestible en gel
La tarta fue todo un éxito y gusto mucho a todos, y sé que Alejandro, que es amigo de mi hijo Dani, se acabó comiendo la cabeza del abuelo...me hubiera gustado verlo.
Espero que os guste.
Un beso y hasta la próxima.



